Mi Primera Vez

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mi primera vez en un club liberal

Porque siempre hay una primera vez…

Ayer quedé con mi amiga Tamara para ir al Momentos, un club de intercambios en Madrid. En el último momento ella no pudo venir, por un asunto grave. Como no tenía plan, decidí ir solo.

Me abrió una chica rubia, impresionante, con su camiseta rosa marcando su sujetador y sus tetas bien puestas, su vaquero ajustado de cadera baja dejando ver un tatuaje sobre su culito redondo. Sus ojos almendrados preciosos aunque algo serios y su boca carnosa y sensual. Era una especie de relaciones o encargada. Me preguntó si era la primera vez, le dije que sí y me informó. Me dijo que ahora estaba un poco tranquilo pero que luego se animaría, que esperara en la zona de la barra y si venía alguna pareja y le interesaba ya contactarían conmigo para pasar a la zona reservada con camas y piscinas, que, de todas formas, el mejor día para mi era el viernes, cuando más gente joven hay. Un encanto.

Me pedí un gin tonic y me puse a observar. Había un par de parejas jóvenes sentadas, una un poco gorditos y la otra majos, la chica bajita con el pelo negro corto rizado muy vivaracha y con buen tipo. En la barra había una pareja de cincuentones charlando, un par de chicos y a mi lado un inglés. Al rato, las dos parejas que había allí pasaron al reservado. Como no pasaba nada, el inglés y yo entablamos conversación, ya sabes que los ingleses son unos charlas, comenzamos hablando de lo aburrido que estaba el local y terminó contándome su vida y milagros y la política inglesa. Menos mal que decidió irse, al final ya era un poco plasta. Yo decidí terminarme la copa tranquilamente mientras hablaba con el barman y le preguntaba sobre el local y las fiestas, los mejores días.

Me habló de los gang bang de los martes donde una mujer se lo hace con varios hombres. Me contó que hay varias chicas que pugnan por llevarse el cetro de reina, a ver cual se folla a más tíos, algunas veces más de veinte. Incluso una vez salió una preguntando si no había más hombres que necesitaba más. Ya se habían ido todos destrozados, jajaja.

Mientras tanto la rubia relaciones y otra camarera del local se metieron en una de las cabinas para darse un masaje pues según ellas tenían la espalda hecha polvo.

Estábamos en la charla cuando llamaron a la puerta, entró una pareja, el aparentaba unos cincuenta bien llevados y ella alrededor de los treinta, alta, tanto como yo, piernas larguísimas, rubia, carita dulce y un escote de vértigo.

Se sentaron a mi lado en la barra, charlando de negocios o trabajo, un poco como hablando para mí. Yo comencé a mirarla, las piernas, el escote, los ojos, ella charlaba y reía mientras mantenía la mirada puesta en mí como analizándome.

Al rato volvieron a llamar a la puerta y entraron dos chicos y una chica, con aspecto bastante pijo, uno alto fuerte repeinado con gafas y el otro más bajito peinado a lo Agag. La chica que les acompañaba era realmente espectacular. Alta, melena rubia rizada, ojos azules espectaculares, su cuerpo no se podía adivinar envuelto en un abrigo largo. Era todo un bombón de portada de revista. Pidieron una copa y pasaron a la zona reservada.

Tras el lapsus seguí observando a mis vecinos, en un momento mi pie se rozó con el de ella, nos pedimos perdón mutuamente. El dijo algo así como “espero que no sea el único roce de la noche”, mientras comenzó a acariciarle los pechos grandes y redondos que pugnaban por salir del escote.

Yo no les quitaba ojo de encima viendo sus tórridas maniobras. Ella me miró y sonriendo le dijo:

-Ves? Estás consiguiendo que nos mire. Yo sonreí y respondí por mí podían seguir. Estaba disfrutando del espectáculo.

-Vale entonces me pondré más cómoda -dijo ella descruzando las piernas sobre el taburete. Sus potentes muslos emergían de su falda corta casi mini. El forzó su escote y bajando un poco su sujetador negro asomó su sonrosado pezón que comenzó a acariciar.

-Creo que ya lo estás excitando -dijo ella.

-Pero es mejor que se acerque, desde tan lejos no lo podemos apreciar. Charlaban entre los dos. Yo arrastré el taburete el escaso medio metro que nos separaban hasta quedar mis rodillas intercaladas con las de ella.

Nos presentamos cordialmente, ellos se llaman Silvia y Andrés, el resultó al final que solo tenía un año mas que yo. Estás muy cascadete majo -le dije,

-Y tu… ¿ qué haces para estar así? cabrón. Te echábamos 38 como mucho.

-Ah un pacto con el diablo, jeje. Tras las presentaciones de rigor continuaron el flirteo calentón.

-Te gustan sus tetas? -dijo Andrés mientras continuaba acariciando su escote.

-Por supuesto -afirmé mientras acercaba un dedo y lo pasaba por todo el canalillo de abajo arriba sintiendo su piel muy suave.

Ellos continuaron hablando entre sí.

-Puedes comprobar su excitación

-Si, creo que ya lo tengo un veinte por ciento excitado dijo mirando a mi entrepierna.

-Puedes comprobarlo por ti misma -le dije. Ella ni corta ni perezosa siguiendo el juego de miradas traviesas y juguetonas puso su mano sobre mi rodilla y comenzó a subir por la parte interna de mi muslo, yo separé mis piernas para hacerle el camino más fácil y ella comenzó a acariciar mi polla sobre el pantalón. El veinte por ciento que decía comenzó a subir vertiginosamente hasta alcanzar el 100% casi instantáneamente.

-Ummm, esto promete –comentó mientras no dejaba de pasar su mano por toda mi entrepierna. Yo ni corto ni perezoso, acaricié su rodilla y comencé a subir mi mano por su entrepierna hasta llegar a su braguita, notaba el calor en la punta de mis dedos.

-Déjame comprobar tu grado de excitación -dije.

-Esto no estaba pactado -bromeó ella con Andrés.

-Pues lo pactamos ahora -contesté.

Me preguntaron por mis fantasías. Yo pensaba para mi “si vosotros supierais, si leyerais mis relatos”. Les contesté que en ese momento lo que más me apetecía era hacer un trío con ellos.

-Pero solo mirando o participando? -preguntó Andrés.

-Participando en lo que sea -respondí. Lucía se excusó un momento para pasar al baño. Andrés y yo quedamos charlando para concretar si pasábamos. Al rato volvió ella y decidida dijo.

-Qué? Damos una vuelta por dentro? Nos levantamos y atravesamos la puerta mágica. Al otro lado una serie de sofás como en gradas entre cortinas de gasa y en penumbra, las parejas que había visto al principio charlaban animadamente. A la derecha pasamos a otra zona con una luz azul fantasmal allí había un tatami blanco y una minipiscina, más a la derecha unas duchas.

Qué visión! Es un sueño, no puede ser real! En la ducha, la rubia pija de espaldas desnuda, espectacular, a cada lado uno de los acompañantes enjabonándole y ella con sus pollas erectas en cada mano también enjabonándoles. Qué locura! Salimos por donde entramos, pasamos la zona de sofás y al otro lado tras una cortina otro sofá entre gasas, al lado una jaula y más adelante una pared acristalada por la que se podía ver al otro lado otra piscinita y una camilla en ella la rubia relaciones tumbada de espaldas totalmente desnuda y encima de ella la otra compañera en braguita dándole un masaje en la espalda totalmente brillante de aceite. Otra visión, esto es el paraíso pensé. Me sentía Tom Cruise en Eyes Wide Shut.

Continuamos investigando, a la derecha otras duchas y otra habitación con un tatami grande donde dos parejas charlaban creo que vestidas, no pude ver más debido a la penumbra. Como estaba ocupada dimos media y nos dirigimos hacia el sofá entre gasas. Ellos comentaban que era muy parecido al Encuentros, otro local liberal pero más pequeño que aquel. Apartando las telas nos sentamos, mejor recostamos en el sofá. Lucía entre nosotros. Sin mediar palabra Andrés le subió el jersey hasta el cuello y comenzó a magrearle la teta derecha, yo me dediqué al izquierdo, primero sobre el sujetador y luego sacándoselas. Al rato ya estábamos los dos comiéndole sus maravillosos pezones color canela. Ella me rogó que la besara y me lancé a su boca con lujuria.

Andrés se levantó y se puso a quitarle los tacones y las medias, su falda ya estaba arremolinada a su cintura. Pasé mis manos por su espalda y solté el sujetador con destreza ayudándola a liberarse de el y del jersey. Él estaba de nuevo sentado semidesnudo con su polla en la mano acariciándose. Yo me incorporé y bajé mis pantalones hasta las rodillas, me había puesto mis mejores shorts de Olaf Benz por si acaso y aquí estaba luciéndolos. Ella acercó su mano a mi paquete y comenzó a pasar su mano abajo y arriba, le ayudé y me bajé también el short dejando libre mi polla erecta que ella agarró al instante.

-Joder, tu te machacas en el gimnasio -me dijo observando mi cuerpo.

-No, sólo follo mucho -contesté.

-Tócame el coño -me suplicó. Yo bajé mi mano a su braguita y empecé a acariciarle sobre ella primero y más osado después introduje mis dedos entre ella y su piel para tocar su clítoris durito que comencé a masajear.

-Méteme un dedo -me dijo entre gemidos. Obedecí su súplica e introduje uno de ellos en su vulva totalmente húmeda masajeando su parte delantera. Mientras me acerqué a ella para seguir besando su boca caliente y juguetear con su lengua.

-Cómeme la polla -dijo Andrés. Silvia se levantó al instante y arrodillada sobre el tatami se llevó a la boca su polla erecta. Yo me puse a observarlos mientras acariciaba su cuerpo. Silvia me miraba con sus ojos de traviesa.

-Ven, cómesela conmigo -me dijo.

Por un momento dudé, pero al ver la cara de ella, sus ojos de súplica mientras se la chupaba, no pude evitarlo y me agaché junto a ella. Comencé a pasar mi lengua rápidamente por su capullo entrechocándola con la de ella, buscaba su boca cada vez que llegaba a la cima de su falo, jugábamos a meterla y sacarla de nuestras bocas alternativamente. Lo que más me gustó fue su cara de lascivia al compartir una polla conmigo. Andrés estaba pletórico, disfrutando como un enano. En eso, el grupo que estaba en la habitación del fondo pasó para irse.

Andrés se incorporó y dijo que pasáramos al fondo a la habitación que había quedado vacía. Una vez allí terminamos de desnudarnos, nos tumbamos en la cama gigantesca uno por cada lado de Silvia y continuamos acariciándola y besándola. En un momento nuestras bocas se encontraron sobre la de ella y jugueteamos con nuestras lenguas, ¡qué excitante!

Silvia me pidió que le comiera el coño y accediendo a sus deseos me incorporé y fui deslizando mi boca por su vientre hasta llegar a su pubis bien rasurado. Me encantaba su olor dulce y me dediqué a acariciarla con mi lengua, deslicé mis dedos a la abertura de su rajita totalmente húmeda y cálida. Podía oír  sus gemidos, miré por encima del hombro y pude ver a Andrés de rodillas con su polla en la boca de Silvia que se dedicaba a ella en cuerpo y alma. Yo continué con mi trabajo, con mis sentidos totalmente puestos en ello. Por detrás comencé a sentir una mano o varias, no lo se, que acariciaban mi culo y bajaban por mis pelotas para aferrarse a mi polla y comenzar a masturbarme. Al rato me di cuenta que era la boca de Andrés la que estaba en mi polla. Qué locura!

-Déjame a mi ahora -dijo Andrés. Me aparté y se tumbó sobre ella en un sesenta y nueve pues Silvia continuaba con su rabo en su boca. Yo me dediqué a juguetear con ella, la sacaba y metía de su boca, le acariciaba los labios con ella, se la metía bien al fondo, es curioso, me sentía como si fuese la mía, pero desde una posición de observador total, una sensación grata y extraña a la vez. -Dame tu polla, me dijo Silvia, ni corto ni perezoso se la ofrecí enterita para que la saborease, ummmmmm qué dominio! como sabía lo que se hacía! Alternativamente iba saboreando nuestras pollas incluso en un momento se las metió las dos a la vez en la boca, la visión desde arriba era de lo más morboso y excitante.

Tras un rato en esta posición, Silvia me dijo que quería follarme, me tumbé boca arriba y ella me puso un preservativo con la boca en un santiamén. Rápidamente se sentó sobre mí y comenzó a follarme como una posesa. Encima de mí podía ver su boca succionando la verga de Andrés, dura como una piedra. Este se inclinó sobre ella y comenzó a lubricarle el culito, llevaban de todo el bolso, súper preparados, toallitas húmedas, preservativos, lubricante… , a la vez que le decía:

-Quieres que te folllemos los dos a la vez mi zorrita? Vas a saber lo que es bueno, te lo vas a pasar en grande.

Acto seguido se puso detrás de ella y comenzó a follarle el culo, yo notaba el roce de su polla a través de su vagina, sus embestidas feroces, me acoplé a su ritmo y enseguida estábamos los tres enfrascados en un mete saca muy placentero. Yo veía la carita de sufrimiento de Silvia, que me miraba con ojos de placer extremo. Me comía su boca, sus tetas, me lo quería comer todo de ella, tal era el placer que me estaba dando. Al rato quisieron cambiar de postura. El se tumbó en la cama y ella se sentó encima. Yo me puse detrás y cogiendo su polla la dirigí hacia su coñito metiéndola y sacándola, viendo como entraba y salía. Cada vez que estaba fuera la chupaba saboreando los jugos de ella sobre la polla.

Me puse detrás de ella y comencé a acariciarle las tetas, impresionantes, Silvia me suplicó que le masturbase mientras brincaba sobre Andrés. Bajé mi mano y comencé a mover mis dedos sobre su clítoris hinchado, parecía que iba a estallar de un momento a otro. No hizo falta mucho para que se desmoronara en un orgasmo brutal. ´Recuperada al rato saltó a un lado y acariciándose las tetas nos gritó que nos corriéramos encima de ellas. Nos pusimos uno a cada lado y mientras nos masturbábamos ella se acariciaba sus tetas y me miraba diciendo:

-Te gustan?  Le susurré que me volvían loco.

-Más fuerte, dilo más fuerte. Quiero oírlo –gritó. Yo también grité diciendo que me ponían a cien y que quería correrme sobre ellas mientras golpeaba su pezón con mi polla.

Al oír mis propias palabras, sentí una explosión en mis pelotas y en mi cabeza y reventé sobre su piel lanzando chorros de lava blanca incandescente que resbalaban sobre sus globos espectaculares. Andrés por simpatía también descargó al segundo. Las tetas de Silvia quedaron en un momento bañadas de leche blanca y brillante que ella se extendía con la mano como dándose crema hidratante.

Caímos rendidos, respirando entrecortadamente. Mientras recuperábamos fuerzas comentamos la jugada, nos dimos las gracias mutuamente por el rato pasado, todo muy polite. Después pasamos a la ducha y nos vestimos de nuevo. Nos dispusimos a salir, yo me acordé en ese momento de la chica rubia que estaba en la ducha con los dos amigos y me entró la curiosidad por saber si seguían allí.

Me dirigí a la otra habitación, allí no había nadie, ni en la ducha, cuando detrás mío sentí unos gemidos, me di la vuelta y vi otra habitación enorme en la cual no había reparado al principio, allí estaban: la imagen la tengo grabada en la retina. Estaban tumbados a lo largo. Más cerca el chico alto de gafas, que se estaba follando por detrás a la rubia, a continuación una chica morena de muy buen cuerpo que no había visto antes , de frente a la rubia, besándola y acariciándola y detrás de ella el otro chaval más bajito follándola por detrás también. Me quedé unos segundos contemplando la escena , maravillado, llena de belleza y tan excitante. Me dieron ganas de preguntarle si podía unirme a ellos, pero decidí no molestarles e hice mutis por el foro.

Salí a la zona de la barra donde estaba la relaciones públicas rubia, le pedí el abrigo y mientras me lo daba me dijo mientras me acariciaba la cintura y sus impresionantes ojos me miraban.

-Al final no ha ido tan mal, no?

-No, mejor de lo que esperaba, gracias por todo, y espero verte pronto -contesté mientras acariciaba su mano. Me gusta esta chica, pensé para mí mientras salía del local. Mis amigos me esperaban fuera, allí nos despedimos, mientras esperaban un taxi e intercambiamos direcciones de correo.

Me fui caminando hasta el coche intentando recordar cada fotograma de la película que acababa de vivir esa noche, pero las imágenes se agolpaban en mi cabeza. Necesitaba escribirlo y eso es lo que he hecho.

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