Una historia de sexo en la Xenon

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historia de sexo en la discoteca

 

Una noche con una amiga en una discoteca de ambiente nos tomamos un éxtasis, nunca lo habíamos probado y queríamos ver nuestra reacción. Al principio no notamos gran cosa, simplemente bailábamos sensualmente, muy felices.

A nuestro lado una chica bailaba sola y, de pronto María me susurro al oído que le gustaba. Se puso a bailar frente a ella provocativamente. La otra chica le sonrió y le pasó los brazos por la cintura. María puso los suyos alrededor de su cuello y, acercándose a ella, la besó en los labios.

Yo estaba en una nube, alucinado. La escena me excitaba muchísimo.

Ellas siguieron bailando abrazadas, besándose, charlando y riendo mientras que yo comenzaba a estar incómodo, como si sobrara y me senté en el sofá del rincón, donde seguí observándolas de lejos y… excitándome. Estaba como un auténtico toro, no lo podéis imaginar.

En un momento dado, María fijó sus ojos en mí y no los apartó pese a que seguía besando y acariciando a la otra chica. Al cabo del rato se despidió de ella y se acercó a mí lentamente, con una mirada lasciva que no le había visto nunca.

Se sentó a horcajadas sobre mí y me besó desesperadamente. Discretamente desabrochó mi pantalón, sacó mi polla húmeda y palpitante y, sin darme cuenta apenas, se la introdujo en su coñito empapado.

Entró todita a la primera porque los dos estábamos superexcitados. Ella se incorporó un poco y, mirándome a los ojos, apenas se movía al ritmo de la música. Estuvimos así no se cuánto tiempo hasta que exploté en su vagina en uno de los mejores orgasmos que he tenido nunca.

No sé si se enteró alguien o no, pero poco nos importaba. Los dos estábamos felices en nuestro mundo, disfrutando.

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