En Talismán

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en talismán, local liberal

 

Me dices que quieres que te lleve a Talismán, que tienes unas ganas locas por ir. Pusiste la excusa perfecta en casa. Quedamos pronto, a las siete, y nos fuimos volando. Tu corazón estaba a mil por la excitación. No sabes lo que te vas a encontrar.

Llegamos a la puerta, negra como de mansión. Cojo tu mano empapada por los nervios, la sujeto con fuerza y llamamos.

Nos abre una chica rubia, totalmente vestida de negro y pasamos hacia la barra. Nos pedimos algo de beber porque quieres una copa para animarte y calmarte a la vez. La barra está vacía, parece pronto. Te llevo a conocer los distintos ambientes, son cuatro plantas. Desde el bar se baja al sótano, allí hay unos vestuarios con duchas y taquillas, una pareja joven se está desnudando, solo vemos a ella de espaldas, su culito realzado por el tanga que enseguida se quita.

Al lado, una gran sala con iluminación tenue donde se puede ver una gran piscina-jacuzzi rodeada de enormes camas todas seguidas. En la piscina se oye gemir a una pareja haciendo el amor. La pareja del vestuario sale y se coloca en una de las camas charlando y fumando.

Volvemos a subir. En la planta de calle hay zona de mesitas con butacas y sillones con una pequeña pista de baile con espejos oculta tras una cortina. La decoración es un poco años setenta-ochenta. Le hace falta un nuevo look, comentamos. La siguiente planta tiene otra zona de butacas y mesas y, pasando una cortina, hay un cuarto oscuro, donde se vislumbra una cama de cuero negro con un gran espejo en la pared del fondo y podemos intuir a una pareja bailando desnuda al ritmo de la música que resuena en todo el edificio. Solo vemos la melena rubia de ella, apenas nada más.

Seguimos nuestra excursión y subimos al ático abuhardillado, allí, con la escalera en el centro, todas las paredes están rodeadas de enormes camas continuas con cojines, sin separación como en el jacuzzi. Hay una zona de cuatro camas un poco más apartada como haciendo un privee. Aquí vemos a una pareja joven vestidos, besándose.

Durante nuestra excursión oímos el timbre de la puerta en varias ocasiones, volvimos al bar y te pregunté si te gustaba, si querías quedarte. Contestaste que te encantaría, que sería muy excitante. Pedimos la llave de una taquilla a la camarera, muy parecida a la que nos abrió la puerta, hasta juraría que eran hermanas, y bajamos de nuevo a la zona nudista.

Abrimos la taquilla, dentro había dos toallas, dos pares de zapatillas blancas en su bolsita de plástico y dos bolsitas de colutorio dental, todo muy higiénico. Nos dispusimos a desnudarnos, uno frente al otro, contemplando como lo hacíamos con parsimonia. Me hubiese encantado ser yo el que te desnudase.

Guardada la ropa en la taquilla, salimos al jacuzzi que estaba más animado que antes, aparte de las dos parejas, un matrimonio de unos cincuenta y tantos pero muy bien conservados, otra pareja joven, ella menudita de melena lisa y unas tetas imponentes.

Dejamos las toallas en una de las camas y nos dirigimos al jacuzzi. El agua estaba calentita, ideal, la pareja de antes seguía jugueteando en el agua, los mayores en el otro extremo de la piscina. Nosotros nos metimos suavemente y comenzamos a acariciar nuestros cuerpos uno contra el otro. Estábamos excitados, la atmósfera nos excitaba, entre los jadeos de unos, las caricias de otros y los besos de aquellos.

Nos besamos. Nuestras manos comenzaron a explorar nuestros cuerpos.

-Estás muy húmeda -te dije al oído mientras mis dedos acariciaban tu rajita jugosa con una humedad viscosa distinta a la del agua. Sonreíste mientras acariciabas mi polla que comenzaba a despertarse con tus caricias.

Levanté la vista y me fijé en la primera pareja que vimos en el vestuario. Él estaba reclinado sobre la cama y ella de rodillas se introducía su polla dura en la boca suavemente. Su culito apuntaba goloso hacia nosotros. Te hice una seña y giraste la cabeza para verlos. Buff, ¡qué excitante! -me dijiste y tu coño reaccionó al instante, enseguida noté mis dedos más lubricados que antes y me apetecía probarlo. Quería probarlo.

Te tomé de la cintura e izándote te senté al borde de la piscina, abrí bien tus piernas, quería ver tu coño palpitante, todos los que estaban enfrente tuya podían verlo, lo acaricié dulcemente y hundí mi cabeza en él.

Mmmmmm, ¡Qué delicioso sabor!, ¡Qué sensación excitante, de total libertad, a la vista de todos! Tu disfrutando de mi boca en tu sexo. Mirabas al frente y veías a la pareja más joven, la de las tetas grandes, que se acariciaban mientras contemplaban nuestra escena.

Tus piernas continúan abiertas de par en par sujetas por mis manos. Fijas tu mirada en la chica de las tetas grandes que está modelando parsimoniosamente la polla de su chico mientras te mira lascivamente. A tu espalda oímos unos gemidos. Giras la cara, yo levanto la cabeza y vemos a la chica morena del vestuario en cuclillas cabalgando sobre el grueso falo de su novio.

Nos miramos, sonrientes, el ambiente no puede ser más excitante. Te beso, me apoyo en el borde de la piscina y salgo, te doy la mano para ayudar a levantarte. Lo haces con gracia, luciendo tus muslos poderosos y tus pechos exhuberantes que acercas a mí hasta apoyarlos sobre mi pecho húmedo. Yo dejo caer mi mano sobre tu culito prieto y respingón mientras nos besamos jugosamente.

Cogemos nuestras toallas y nos secamos. Te pregunto dónde te quieres tumbar y, con un gesto, me indicas la cama más cercana a la pareja de la chica de las tetas grandes. Nos dirigimos hacia allí. El chico te acaricia con la mirada semiperdida mientras ella dedica su boca a su miembro apetecible. Me reclino en la cama sobre los cojines y me acaricias la entrepierna mientras les observas a ellos. Poco a poco me sientes crecer entre tus dedos y te lanzas a devorarme.

La escena es preciosa, casi simétrica, los dos chicos reclinados en las camas y vosotras dos arrodilladas una frente a la otra. Nuestras miradas cruzadas. Mientras tu y él os miráis ardientemente, yo hago lo mismo con la chica. Nuestra imaginación funciona a toda velocidad. En nuestras mentes se cruzan los labios y las pollas sin tabúes.

En un momento de decisión me dirijo a ellos y susurrante les digo que les esperamos en el cuarto oscuro. Te tomo de la mano, enrollamos las toallas a nuestros cuerpos y subimos a la segunda planta donde se encuentra.

Allí nos quitamos las toallas de nuevo y de pie junto a la gran cama comenzamos a besarnos muy pegados mientras nuestras manos recorren nuestros cuerpos. Poco a poco nuestros ojos se habitúan a la oscuridad de la habitación vislumbrando el gran espejo y nuestros cuerpos reflejados en él.

Te doy la vuelta para que puedas ver como mis manos acarician tus hermosos pechos turgentes. Tus pezones, duros como piedras, giran entre mis dedos. Notas como mi mano desciende por tu vientre hasta alcanzar tu sexo jugoso. Mi falo endurecido se encaja entre tus nalgas e imprimo un movimiento circular a mis caderas que termino contagiándote para bailar los dos al unísono.

No nos hemos dado cuenta que a nuestro lado dos sombras se abrazan y se besan entre cuchicheos. Miramos los dos hacia ellos y creemos vislumbrar a nuestros amigos del sótano. Extienden sus toallas sobre la gran cama y se tumban, sus cabezas hacia nuestro lado, sus piernas se entrelazan, se besan, se acarician. Nosotros contemplamos la escena mientras nos masturbamos el uno al otro.

Al rato, una mano de él se extiende para acariciar tu muslo. Lentamente va subiendo, yo retiro mi mano que llevo junto a la otra sobre tus tetas. Sientes su mano ya acariciando tu rajita. Te encanta, te gusta ser acariciada por cuatro manos a la vez. Te das la vuelta y quedas frente a mí, me abrazas, mi mano vuelve a bajar hacia tu pubis, ahora soy yo el que te acaricia. Su mano recorre ahora tu culo redondo y aterciopelado y se introduce entre tus nalgas. Sientes nuestros dedos en tu más tierna intimidad. ¡Qué placer estás sintiendo!

El chico se pone de pie de un salto y se acerca a ti por detrás. La chica mientras tanto alarga su brazo y también la acerca a tu piel. Ya son seis manos las que acarician tu cuerpo caliente y excitado. Noto un respingo en ti mientras suspiras. Tomo tus manos entre las mías, acerco mi boca a tu oído y te pregunto si estás bien. Asientes con la cabeza. La mano de la chica pasa de tu vientre a tus pechos, de nuevo a tu vientre y baja tímidamente a tu pubis sin atreverse a más. Salta en el aire y se posa sobre mi polla y comienza a masturbarme.

Ella permanece tumbada al borde de la cama. Nosotros de pie pegados también a la cama, tu entre los dos. Yo tomo el gesto de ella como una invitación para acariciarla. Bajo mi mano y acaricio sus exhuberantes pechos. Observas como nos acariciamos mientras sientes la cálida polla de nuestro amigo acariciando tu culito y sus fuertes manos en tus caderas.

Continuo masturbándote. Tu grueso clítoris totalmente excitado. Bajo mi mano izquierda por el vientre de ella hasta llegar a su coño. Ella retira la mano de él dejando paso a la mía, que se lo encuentra totalmente mojado y palpitante. Me encanta sentiros a las dos entre mis dedos, abiertas, húmedas, jugosas.

Con valentía doy un paso más, me separo de ti y voy acercándome hacia su boca, ella me guía con su mano hasta tenerme entre sus labios.

Aprovechando que te dejo libre, te das la vuelta y te agachas para apoderarte de su polla con los labios. Te miro y me miras con lascivia, saboreándolo glotonamente. Él mira a su chica y compruebo que ella le mira a él. Mmmmmm ¡Es todo tan morboso! Es la situación que imaginábamos abajo en el jacuzzi, con los cruces de miradas tórridas pero ahora hecha realidad. Te encanta verme en la boca de otra mujer, como me saborea, como disfruto de sus labios. A mí me encanta verte así, tal cual estás, en cuclillas, tus caderas marcadas, tus manos en sus caderas, tus pechos rozando sus muslos, tu boca jugosa acariciándole íntimamente, provocativamente para mí, quieres excitarme viéndote y lo consigues.

Estoy tan excitado que quiero también estar en tus labios. Me giro y sin necesidad de moverme del sitio estoy a escasos centímetros de tus labios. Me besas con ellos, me engulles, pruebas en mi verga el sabor de su saliva, vuelves a meterte la del chico en tu boca, no dejas de mirarme con ojos inflamados de lujuria y deseo.

Nos tomas a los dos en tus manos y nos introduces en tu boca al unísono. Mmmmmmmm ¡Juguetona! Te gusta jugar.

La chica se ha incorporado, sentada en la cama entre nosotros observa muy de cerca la escena extasiada mientras acaricia nuestros culos. Su boca jugosa nos besa y pasa su lengua por nuestras caderas y nalgas.

Yo salgo de tu boca y ella como ave de presa al acecho me toma de nuevo en su boca, como queriendo no ser menos, toma en su mano el miembro de su chico y se lo introduce a la par que el mío entre sus labios. Los dos la miramos a la cara, disfrutando de la visión y ella disfruta viendo como disfruta su chico contemplándola en esa situación.

Tus dedos se deslizan por nuestras entrepiernas desde atrás y acaricias nuestras pelotas duras. Yo quiero más y separándome un poco hacia atrás os atraigo a las dos hacia mí, cada una por un lado. Ohhhh, ¡Qué maravillosa visión! ¡Qué placer desbocado! ¡Qué muerte dulce me provocáis con vuestras bocas!

Ahora sois vosotras las que jugáis con nosotros saltando al unísono de una polla a la otra. Vuestras bocas se rozan, vuestros labios apenas se acarician, vuestras lenguas casi se tocan. Nosotros jugamos también a provocar el contacto, nos movemos, nos retiramos un poco… Vosotras lo sabéis, sabéis que nos encantaría veros besándoos, vuestros labios fundidos, vuestras lenguas jugosas abrazadas, sabéis que nos pone mucho y lo alargáis os recreáis en alargar la espera, en aumentar el deseo. La complicidad ha crecido entre vosotras y os habéis aliado para hacernos sufrir.

Nos vamos separando lentamente, como queriendo dejaros solas, simples espectadores de tan maravillosa visión. Ella te coge de la mano y te lleva consigo a la cama donde te dejas tumbar. Sus manos recorren tu cuerpo observándolo detenidamente, admirándolo. Se inclina lentamente sobre ti y posa un sutil beso sobre tus labios. Tú te estremeces con sus manos, con sus caricias. Yo no sé si estás cómoda, si quieres seguir. Tomo tu mano y aprietas la mía, mirándote a los ojos preguntando si estás bien. Tú los cierras con un suspiro de placer. Me alegra saber que estás cómoda, a gusto, disfrutando.

Nuestra amiga continua besándote y acariciándote cada vez menos inocentemente. También vas perdiendo la compostura, cada vez te metes más en el papel de ser amada por otra mujer y vista por dos hombres. Te excita mucho la situación y quieres disfrutarla al máximo. Nosotros nos sentamos uno a cada lado vuestro, contemplándoos extasiados, acariciándonos, de vez en cuando una de nuestras manos se aventura en acariciaros, una pantorrilla, un pecho, el pelo… Pero nos retiramos en seguida como no queriendo molestar o romper el equilibrio tan perfecto de la escena que se desarrolla ante nuestros ojos.

El silencio es absoluto, como si contuviéramos hasta la respiración. Sólo se oye el chasquido de vuestros besos jugosos y el roce de vuestra piel al acariciarse. Sin darte cuenta apenas, la chica ya tiene su cabeza entre tus muslos. Sujetas mi mano con fuerza, pero la vas soltando lentamente a medida que las caricias de su boca van siendo más y más placenteras. Pronto tus piernas se van abriendo lentamente, tu cuerpo se abandona dejando atrás la ligera tensión del comienzo.

Me miras y contemplo el placer reflejado en tu cara, tu sonrisa, veo que todo va bien y sonrío. Me acerco a tu oído y te susurro “me encanta verte en su boca, disfrútala, quiero ver como lo haces”. Mis palabras provocan en ti una pequeña revolución. Un largo suspiro sale de tus labios, tus manos comienzan a moverse sobre tu cuerpo, coges uno de tus pechos y lo acaricias, tu otra mano acaricia su pelo, su cabeza, tus piernas se mueven inquietas al mover tus caderas buscando el mejor contacto con su boca.

De pronto el chico se levanta, no puede soportar más un ser mero espectador, se pone detrás de su novia y comienza a acariciar su rajita con su polla. Ella cimbrea sus caderas como queriendo alargar el juego hasta que él, no pudiendo resistirlo más, se aferra con sus manos a su culo y se la clava, entrando hasta el fondo. Ella levanta la cabeza un instante y lanza un quejido, un gemido de placer inesperado, como tomando fuerzas para bajarla de nuevo y seguir dándote placer con su lengua.

Tu sientes ahora las embestidas de él a través del cuerpo de ella. Yo me incorporo también y me arrodillo tras de ti. Dejo que cojas mi sexo y te lo lleves a la boca.

Desde aquí tengo una visión perfecta, tu cuerpo tendido, tus labios en mi polla, su cara mirándonos mientras pasa su lengua por tu rajita, su culito en pompa siendo bombeado por su chico que contempla la escena desde el otro lado.

Te levantas, te pones paralela a ella en su misma posición invitándome con tu culito en pompa. Me acerco a ti con intención de entrar en tu coñito pero la mano de ella lo evita, me coge y me atrae a su boca jugosa. Miras atrás al ver mi demora, azuzada por la visión, ni corta ni perezosa, sacas su polla de su rajita y te lanzas a devorarla saboreando sus jugos, el sabor de los dos llena tu boca. Los dos estamos como locos. La visión es excitante. Nos tenéis a cien y lo sabéis, así es como nos queréis tener, os habéis aliado para llevarnos a la locura……

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